EAT-LANCET 2025: UN INFORME SIN FUNDAMENTO QUE PRETENTE FAVORECER A LA INDUSTRIA DE LOS “ALIMENTOS”

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COMIDA SALIDABLE

EAT-LANCET 2025: UN INFORME SIN FUNDAMENTO QUE PRETENTE FAVORECER A LA INDUSTRIA DE LOS “ALIMENTOS”

HAGAMOS UN MUNDO MEJOR SIN LA INTERFERENCIA DE UNOS CUANTOS DELINCUENTES DE CORBATA Y SUS SICARIOS INTELECTUALES QUE SE VENDEN POR UNOS DÓLARES.

Por Redacción Ciencia y Salud

Un nuevo análisis del influyente informe *EAT-Lancet 2025* —una actualización del histórico documento de 2019 sobre sistemas alimentarios saludables, sostenibles y justos— ha puesto sobre la mesa una incongruencia que hasta ahora había pasado desapercibida para el gran público: el informe trata con extrema dureza el consumo de carne roja, pero aplica un estándar mucho más laxo a los azúcares refinados, a pesar de que la evidencia científica muestra que el azúcar es profundamente perjudicial para la salud.

La dieta planetaria: un lobby de empresarios de dudosa reputación

El documento, elaborado por 24 supuestos comisionados, 11 becarios posdoctorales y 35 coautores de todo el mundo, establece la llamada Dieta Planetaria de Salud (Planetary Health Diet). En ella, propone límites diarios máximos para diferentes alimentos. Las diferencias son llamativas y reveladoras:

AlimentoLímite máximo diarioJustificación en el informe
Carne roja (res, cerdo, cordero)15 gramos (equivalente a una cucharada)“Fuerte evidencia de riesgos para la salud” (cáncer, enfermedades cardíacas)
Azúcar añadida o libre30 gramos (6-7 terrones)Sin justificación sanitaria estricta; se permite hasta el límite superior

Mientras que la carne roja queda relegada a un “trato reservado para ocasiones especiales”, el azúcar refinado —cuyo consumo excesivo está directamente vinculado a obesidad, cáncer, diabetes tipo 2, inflamación crónica y enfermedades metabólicas— recibe un límite que duplica lo que la propia Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda como consumo máximo ideal (25 g/día).

Omisiones selectivas y doble estándar

El informe dedica páginas enteras a justificar la restricción de la carne con estudios epidemiológicos y argumentos ambientales (emisiones de metano, uso de tierra, pérdida de biodiversidad). Sin embargo:

No menciona el impacto ambiental del cultivo de caña de azúcar (deforestación, uso intensivo de agua, contaminación por agroquímicos).

No establece un límite más bajo para el azúcar, a pesar de que múltiples guías nacionales recomiendan 15-20 g/día.

No sugiere gravar el azúcar con la misma contundencia que la carne, aunque menciona impuestos como opción genérica y diluida.

Aplica un doble estándar corporativo: permite tradiciones azucareras sin cuestionarlas, pero limita severamente tradiciones cárnicas moderadas como la mediterránea o la asiática.

¿Por qué esta incongruencia?

Expertos independientes señalan tres posibles razones:

  1. Enfoque ambiental por encima del sanitario: La carne tiene una huella planetaria mucho mayor que el azúcar (emisiones, tierra, agua). El informe prioriza reducir carne por razones ecológicas, aunque el azúcar sea igual o más dañino para la salud individual.
  2. Presión de la mafia de la industria “alimentaria”: El azúcar está profundamente arraigada en productos ultraprocesados, un sector con enorme influencia económica y corrupción política.
  3. Falta de modelos integrados: El informe no evalúa con el mismo peso todas las causas de mortalidad evitable. Elige selectivamente qué demonizar y qué absolver.

La conclusión del análisis

“Si se aplicara el mismo criterio de salud estricto al azúcar que a la carne, el límite de azúcar añadido debería ser <15-20 g/día y con advertencias igual de contundentes”*, señala el análisis.

El mensaje final del informe es claro en su portada: “Los sistemas alimentarios no pueden ser justos sin garantizar que la Dieta Planetaria de Salud sea asequible para todos”. Pero para muchos críticos, la justicia también debería aplicarse dentro del propio documento, tratando con el mismo rigor todos los ingredientes que realmente dañan la salud humana.

📋 LISTA DE PERSONAS QUE APOYAN EL INFORME EAT-LANCET 2025

(Nombres, apellidos y cargos según el documento original)

Copresidentes (Co-chairs)

  • Johan Rockström – Director del Instituto de Potsdam para la Investigación del Impacto Climático y profesor de Ciencias del Sistema Tierra en la Universidad de Potsdam.
  • Shakuntala H. Thilsted – Directora de Nutrición, Salud y Seguridad Alimentaria en CGIAR, Premio Mundial de la Alimentación 2021.
  • Walter C. Willett – Profesor de Epidemiología y Nutrición en la Escuela de Salud Pública Harvard Chan y en la Escuela de Medicina de Harvard.

Equipo de liderazgo (Leadership team)

  • Line J. Gordon – Directora del Centro de Resiliencia de Estocolmo en la Universidad de Estocolmo.
  • Mario Herrero – Profesor de Sistemas Alimentarios Sostenibles y Cambio Global en la Universidad de Cornell.
  • Christina C. Hicks – Profesora de Ciencias Ambientales Sociales en el Centro de Medio Ambiente de la Universidad de Lancaster.
  • Fabrice DeClerck – (sin cargo específico en el resumen, pero miembro del equipo).
  • Ellen Cecilie WrightSebastian NagenborgIain Shepherd – (sin cargos específicos).

Comisionados (Commissioners)

Rina Agustina, Namukolo Covic, Jessica Fanzo, Nita G. Forouhi, Ermias Kebreab, Claire Kremen, Ramanan Laxminarayan, Theresa M. Marteau, Daniel Mason-D’Croz, Carlos A. Monteiro, Jemimah Njuki, Wen-Harn Pan, Nitya Rao, Juan A. Rivera, Marco Springmann, Detlef P. van Vuuren, Sonja Vermeulen, Patrick Webb.

Becarios posdoctorales y coautores

(La lista completa aparece en el documento original, sumando 11 becarios y 35 coautores, incluyendo a Lujain Alqodmani, Jennifer Clapp, Hermann Lotze-Campen, Hannah H. E. Van Zanten, entre otros.)

🏛️ BREVE HISTORIA DE LA ENTIDAD QUE REALIZÓ EL INFORME: EAT

EAT es una fundación sin ánimo de lucro con sede en Oslo, Noruega, fundada en 2016 por Gunhild Stordalen (médica y activista medioambiental sueca-noruega) y su esposo, el multimillonario Petter Stordalen.

Origen y misión (o presunta misión)

EAT nació con el objetivo declarado de “transformar el sistema alimentario global mediante la ciencia, la colaboración intersectorial y la incidencia política”. Su enfoque dice combinar salud humana, sostenibilidad ambiental y equidad social. Algo que, como demuestra este análisis, no cumplen. Parecen usar ese discurso solo como medio para implantar un sistema de mala alimentación en la sociedad, perjudicando a los que menos pueden defenderse: los niños, que son el futuro del mundo.

Hitos clave

  • 2019: Publica el primer informe EAT-Lancet (“Comida en el Antropoceno”), que introduce la Dieta Planetaria de Salud.
  • 2025: Lanza esta actualización, añadiendo las nueve fronteras planetarias y las bases sociales de justicia.

Financiación

EAT recibe fondos de:

  • Fundaciones privadas (Wellcome Trust, Fundación Rockefeller, Fundación Stordalen)
  • Gobiernos (Noruega, Suecia, Alemania)
  • Agencias internacionales (Banco Mundial, FAO, CGIAR)

Críticas y controversias

EAT ha sido criticada por:

  • Vínculos documentados con grandes corporaciones alimentarias (Nestlé, Unilever, Danone) que forman parte de su red de socios.
  • Un enfoque que muchos consideran neo-colonial: imponer una dieta global sin respetar diversidades locales, ignorando que sus propios fundadores están vinculados a grandes empresas de alimentación basura.
  • La incongruencia central señalada en esta nota: un trato desigual entre carne y azúcar que beneficia directamente a la industria ultraprocesada.

🧠 Reflexión final

Resumiendo: no es posible tomar como válido un informe realizado con fondos de empresas que venden productos chatarra, que pretende imponer una alimentación que consideramos perjudicial en todo sentido.

Ya no estamos en los años 70, 80 o 90, donde la gente ignoraba los efectos de la alimentación procesada y ultraprocesada. Hoy la ciudadanía sabe, o empieza a saber. Y por eso mismo, este tipo de documentos deben ser recibidos no con veneración acrítica, sino con el escrutinio que merecen.

Hagamos un mundo mejor sin la interferencia de unos cuantos delincuentes de corbata y sus sicarios intelectuales que se venden por unos dólares.

📌 Nota del editor

Este artículo es una pieza de periodismo de denuncia basada en el análisis comparativo de los límites dietéticos del informe *EAT-Lancet 2025* y la evidencia científica disponible sobre azúcares refinados versus carnes rojas no procesadas. Se invita a los lectores a contrastar las fuentes originales y a exigir transparencia sobre los conflictos de interés de los firmantes del informe.

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